México mantendrá estable el precio de la gasolina a pesar de la crisis en Irán, afirma Sheinbaum

El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles se ha convertido en una herramienta clave para el Gobierno mexicano en los últimos años, especialmente cuando los precios internacionales del petróleo amenazan con encarecer la gasolina en el país. Este gravamen, que funciona como un amortiguador económico, ha sido ajustado en múltiples ocasiones —ya sea reduciéndolo o incluso subsidiándolo— para evitar que los vaivenes del mercado global se traduzcan en alzas abruptas en las estaciones de servicio.

La virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum, confirmó que el tema será prioritario en la agenda de su próximo gobierno. En un mensaje reciente, anunció que este lunes sostendrá una reunión con funcionarios de la Secretaría de Hacienda para evaluar la situación actual de los precios de los combustibles. El objetivo, explicó, es determinar si es necesario activar nuevamente el mecanismo de protección del IEPS para frenar cualquier posible incremento en el costo de la gasolina. “Analizaremos los datos y, si es necesario, actuaremos para evitar que los mexicanos enfrenten precios más altos en las bombas”, aseguró.

El uso del IEPS como instrumento de estabilización no es nuevo. Durante el sexenio que está por concluir, el Gobierno recurrió a este recurso en varias ocasiones, especialmente cuando los conflictos geopolíticos —como la guerra en Ucrania— o la volatilidad en los mercados energéticos dispararon los precios del crudo a niveles récord. En esos momentos, la reducción temporal del impuesto permitió que el impacto en el bolsillo de los consumidores fuera menor, aunque también significó una disminución en los ingresos fiscales para el Estado.

Sin embargo, el mecanismo no está exento de críticas. Algunos analistas señalan que, si bien protege a los automovilistas en el corto plazo, su uso recurrente puede generar distorsiones en el mercado y desincentivar la inversión en energías alternativas. Además, existe el riesgo de que, al subsidiar indirectamente los combustibles fósiles, se perpetúe la dependencia de estos recursos en lugar de impulsar una transición hacia fuentes más limpias y sostenibles.

Para Sheinbaum, el desafío será equilibrar la necesidad de mantener precios accesibles con la responsabilidad fiscal y los compromisos ambientales. Su equipo ha adelantado que buscarán alternativas para que el IEPS no sea la única herramienta de contención, explorando opciones como una mayor eficiencia en la producción y distribución de combustibles, así como incentivos para la adopción de vehículos eléctricos.

Mientras tanto, los consumidores mexicanos mantienen la mirada puesta en los precios de la gasolina, un insumo que, pese a los esfuerzos del Gobierno, sigue siendo sensible a los movimientos del mercado internacional. La reunión de este lunes podría marcar el rumbo de la política energética en los primeros meses del nuevo gobierno, en un contexto donde la inflación y el poder adquisitivo siguen siendo temas centrales para millones de familias. Lo que está claro es que, una vez más, el IEPS se perfila como un factor decisivo para evitar que los costos en las gasolineras se disparen.

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