La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles que sostuvo una conversación telefónica con el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras el operativo realizado en Jalisco el pasado 22 de febrero, en el que se reportó la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como *El Mencho*, líder del poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG). El anuncio de Sheinbaum llega en un momento clave, cuando el país aún resiente los efectos de la ola de violencia desatada tras la operación, que dejó un saldo de bloqueos carreteros, ataques armados y una fuerte movilización de fuerzas de seguridad en varias entidades.
Durante su intervención, la mandataria detalló que en la llamada con Trump abordó los pormenores del operativo, destacando que hubo un intercambio de inteligencia con autoridades estadounidenses. Sin embargo, fue enfática al aclarar que la participación de Estados Unidos se circunscribió exclusivamente a ese ámbito. “Le platiqué cómo había sido el operativo, que habíamos tenido ayuda en inteligencia”, señaló, subrayando que no hubo intervención directa de agentes extranjeros en el terreno. La precisión resulta relevante en un contexto donde cualquier colaboración internacional en materia de seguridad suele generar polémica, especialmente cuando involucra a cárteles con capacidad para desestabilizar regiones enteras.
Sheinbaum también aprovechó para descartar, de manera tajante, la posibilidad de una reunión presencial con Trump en el corto plazo. “No, todavía no tenemos reunión”, respondió con firmeza, cerrando así cualquier especulación sobre un encuentro bilateral que pudiera abordar temas de seguridad o cooperación antinarcóticos. La declaración adquiere mayor peso si se considera que, durante el gobierno de Trump, las relaciones entre México y Estados Unidos estuvieron marcadas por tensiones, especialmente en torno a la estrategia para combatir el crimen organizado y el flujo de migrantes.
El operativo que derivó en la muerte de *El Mencho*, uno de los narcotraficantes más buscados a nivel internacional, representó un golpe simbólico para el gobierno mexicano. El CJNG, considerado una de las organizaciones criminales más violentas y con mayor expansión en los últimos años, ha sido señalado como responsable de una serie de ataques contra autoridades, civiles y hasta miembros de cárteles rivales. La confirmación de su fallecimiento, sin embargo, no ha estado exenta de dudas. Hasta el momento, las autoridades mexicanas no han presentado pruebas contundentes, como un cuerpo o resultados de pruebas forenses, que confirmen de manera irrefutable el deceso del líder criminal.
La conversación entre Sheinbaum y Trump se suma a una serie de comunicaciones entre altos funcionarios de ambos países en los últimos meses, en un esfuerzo por coordinar acciones contra el narcotráfico. No obstante, la falta de detalles sobre el contenido exacto de la llamada deja abiertas interrogantes sobre el alcance real de la cooperación. Mientras tanto, en México, la violencia vinculada al CJNG y otros grupos delictivos sigue siendo un desafío mayúsculo, con episodios recientes que incluyen enfrentamientos armados, secuestros y el hallazgo de fosas clandestinas en estados como Michoacán, Guanajuato y Veracruz.
El gobierno mexicano ha insistido en que la estrategia contra el crimen organizado se basa en un enfoque integral, que combina operaciones policiales y militares con programas sociales para prevenir la violencia. Sin embargo, críticos señalan que la falta de resultados tangibles en la reducción de homicidios y la impunidad que prevalece en muchos casos ponen en entredicho la efectividad de estas medidas. La muerte de *El Mencho*, de confirmarse, podría representar un respiro temporal, pero también el riesgo de una escalada de violencia entre facciones rivales que busquen llenar el vacío de poder.
En este escenario, la comunicación entre Sheinbaum y Trump refleja la complejidad de una relación bilateral donde la seguridad se entrelaza con intereses políticos y económicos. Mientras México busca mantener su soberanía en la lucha contra el narcotráfico, Estados Unidos presiona por una mayor colaboración, especialmente en temas como el tráfico de fentanilo, una droga sintética que ha causado miles de muertes en su territorio. La conversación entre ambos líderes, aunque breve, deja en claro que el diálogo sigue abierto, pero también que las diferencias en cuanto a métodos y prioridades persisten.






















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































